Opinión
La media sanción del proyecto de reforma laboral en el Senado, otro ejemplo más de que el ajuste sí lo iba a pagar la clase trabajadora.
Todo el antecedente de cosas terribles que hizo este
gobierno, desde que asumió el poder el 10 de diciembre de 2023, lleva a uno a
preguntarse cuál es el límite de crueldad que pueden alcanzar los que hoy en
día manejan la Casa Rosada: desde atacar a los jubilados todos los miércoles,
atacar a las disidencias sexuales, atacar a los discapacitados, recortar las
prestaciones médicas a los pacientes oncológicos, etc. Parece que no hay filtro
alguno desde el oficialismo para bastardear a cada persona que le molesta a su
visión del mundo o a quienes impliquen una carga para las columnas del debe y
haber del presupuesto o balanza fiscal.
Todo este odio que desparraman Javier Milei y sus
secuaces desde los poderes del Estado, encabezados por Patricia Bullrich,
se traduce también en cambios en la legislación vigente, todo con el fin de
sacar derechos y protección a los más débiles, para trasladar todas las
ganancias que se producen en el país a manos de los que ya tenían la mayoría de
esta ganancia.
Ahora bien, de todo lo malo que ha hecho el oficialismo de
La Libertad Avanza, el proyecto de ley que obtuvo media sanción esta semana en
el Senado, para desguazar y modificar la Ley de Contrato de Trabajo, es quizás
lo más tiránico que haya hecho hasta el momento el partido de color violeta
(quizás junto a la derogación, mediante un DNU inconstitucional como el
70/2023, de la Ley de Alquileres).
Si alguien todavía mantiene alguna esperanza de que la
Cámara de Diputados le niegue la aprobación al gobierno de este proyecto de
ley, lo cierto es que o es un idealista del mundo, o no estuvo prestando mucha
atención a lo que ha pasado esta semana en la Cámara Baja: esta misma semana,
al tiempo que se dio media sanción en la Cámara de Senadores al proyecto de
reforma laboral, la Cámara de Diputados dio media sanción al proyecto de ley
para la baja de la edad de imputabilidad.
Incluso siendo un poco soñadores o esperanzados sobre la
posibilidad de que el Congreso de la Nación finalmente no apruebe el proyecto
de reforma laboral, todas aquellas personas que se han comprado el discurso
libertario de que el ajuste no lo iba a pagar el pueblo, sino que lo iba a
pagar la casta, tienen que ser realmente imbéciles como para seguir creyendo
por algún momento que la casta política iba a llevarse alguna carga a su
bolsillo, y ni siquiera hablar de los grandes grupos económicos que manejan la
economía nacional.
El proyecto de reforma laboral, que modifica muchos puntos
clave de la Ley de Contrato de Trabajo, es abiertamente inconstitucional. Solo
por nombrar ejemplos muy breves (cualquiera que desee ver cómo cada punto del
proyecto de reforma es contrario a la Constitución puede consultar varios
portales especializados), podemos mencionar los siguientes: la disminución
salarial por causas de enfermedad atenta contra el derecho a una retribución
justa; el establecimiento de un banco de horas, con disposición de estas horas
solo ante la decisión del empleador, atenta contra el derecho a una jornada
laboral limitada; también se limita el derecho de huelga, en cabeza de los
gremios, ya que se amplía de una manera totalmente irracional la cantidad de
servicios esenciales que tienen que asegurar una prestación del servicio del
75%, quitando de todo contenido a este derecho constitucional.
Aun así, cuando cada persona que se vea afectada en sus
derechos todavía tenga la posibilidad de acudir al juez laboral para
defenderse, esto es algo que en la práctica termina por no pasar. Es que,
analizándolo con detenimiento, la inmensa mayoría de reclamos laborales en
tribunales se tratan de casos donde la persona ya no continúa trabajando en su
antiguo trabajo. De este modo, lo que persiguen estos reclamos únicamente es el
pago de una indemnización. Entonces, quienes se vean en la necesidad efectivamente
de contar con un sueldo a fin de mes para poder mantener una familia, ¿qué
posibilidad van a tener para poder reclamar ante un juez? La respuesta,
obviamente, es ninguna.
Me pregunto también si, en caso de asumir un gobierno
diferente en las elecciones de 2027, opositor al partido libertario, se
derogarán todas estas reformas perjudiciales al pueblo trabajador o si, por el
contrario, el nuevo gobierno hará uso de esas leyes sancionadas por los
libertarios, sin costo político alguno, para mantener contentos a sus amigos
dentro del poder económico.
También me pregunto yo cuántos ejemplos más harán falta para
que todas aquellas personas que siguen manteniendo su apoyo a este gobierno
nefasto se den cuenta de que el ajuste siempre lo termina pagando la clase
trabajadora.
JMR
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