Música
Desde la fama temprana hasta la separación de The Beatles. Paul McCartney tuvo que reinventarse para seguir adelante, con el peso sobre su espalda de su propio legado musical con los Fab Four de Liverpool. Man on the run nos muestra que es posible volver a empezar desde la casilla uno del tablero.
Cuando somos adolescentes y más adelante, cuando empezamos a
dar nuestros primeros pasos en la vida adulta durante nuestros veintes, hay un
escenario que difícilmente o, mejor dicho, nunca se nos cruzaría por la cabeza:
el tener que comenzar de nuevo desde cero en nuestros años treinta. Creo que la
mayoría de los que hemos crecido en una clase media argentina, proyectamos
nuestro futuro para estar en un lugar mejor, a comparación de donde hemos
arrancado, para poder disfrutar de nuestra vida con las mejores herramientas
que hayamos conseguido. Ya sea que todo se dé a una velocidad meteórica, o que
suceda como en la inmensa mayoría de casos, muy despacio, consiguiendo cada
paso, cada materia de la facultad, cada trabajo con mejores condiciones que
podamos conseguir.
Cuando llegamos a los treinta, pegar el volantazo no está en
los planes de la mayoría. Es por eso por lo que esta semana quiero hablar de un
interesantísimo documental musical que le escuché recomendar a Malena Rey en
Algo Prestado, el podcast de ElDiarioAr. Me refiero a Man on the run,
el documental sobre la etapa musical de Paul McCartney luego de la
ruptura de The Beatles y de la formación de Wings, junto a quien era por
entonces su esposa, Linda McCartney.
Por supuesto, no es lo mismo ser Paul McCartney que un
simple mortal frente a las implicancias de la vida adulta, de la economía y de
los problemas de la vida en general. Sin embargo, Man on the run nos
deja ver un poco de este reflejo en la vida de cualquiera de nosotros cuando
llega el momento de tener que comenzar desde cero.
El documental (disponible en Argentina en Amazon Prime) empieza
con la voz en off del propio Paul preguntándose qué sería de su vida ahora que
los Beatles se habían separado. McCartney tenía tan solo veintisiete años
cuando John Lennon le comunicó al resto de la banda que dejaría The
Beatles. En palabras del propio Lennon, Paul fue el que más sufrió la ruptura
porque era el que más quería a la banda.
A su vez, el ex bajista de los Beatles nos relata que no
conocía otra cosa en la vida que ser una estrella mundial: desde que fue chico,
lo único que hizo fue terminar el colegio. A los quince años ya había conocido
a John y para los dieciocho ya habían formado a los Beatles junto con George
Harrison, a quienes unos años más tarde se les uniría Ringo Starr para
terminar de completar la icónica formación. A los veintiún años, Paul junto al
resto de los miembros de la banda, ya eran el fenómeno musical más grande del
planeta.
¿Cómo puede reinventarse uno a sí mismo cuando se estuvo en
la que es considerada la banda más importante de la historia de la música? Sin
lugar a dudas, el legado de The Beatles era una carga enorme para cualquier
proyecto que el compositor originario de Liverpool quisiera llevar adelante, y
las comparaciones serían inevitables. En el documental, el propio Paul cuenta
como, una noche en la cama, le preguntó a Linda “si formara una nueva banda
¿estarías en ella?” a lo que su esposa le respondió que sí, pero que ella era
fotógrafa y que no sabía tocar ningún instrumento musical. Frente a esto, Paul
simplemente le dijo que tocara el teclado en la banda. Fue así como el grupo
que terminaría por llamarse Wings consiguió a sus primeros dos miembros.
Es para destacar que Man on the run hace sumamente
interesante el relato de esta etapa de la vida musical del ex Beatle.
Justamente porque, aunque las comparaciones constantes con los Fab Four se
hacen inevitables, los relatos de los protagonistas se centran sobre todo en la
propia experiencia de lo que fue Wings. En esta experiencia, Paul nos remarca
constantemente que él no quería que su nueva banda fuera “Paul McCartney más
músicos de soporte”, sino que él realmente quería ser solo uno más entre todos
los miembros. Y aunque sus intenciones fueron buenas, lo cierto es que el resto
de los músicos no podían sentir lo mismo que él, por lo que terminarían por
dejar la banda. Por supuesto, Wings supo seguir adelante con nuevos miembros. A
la formación se integraron músicos como Jimmy McCulloch y Joe English
entre otros.
Por supuesto que reinventarse luego de que nos vemos
forzosamente obligados a tomar otro camino en nuestras vidas no es fácil. Vemos
como el propio líder de Wings era constantemente perseguido por la pregunta de
si los Beatles se juntarían alguna vez, aunque sea para un último concierto.
Incluso, en Man on the run se nos muestra la etapa de mayor tensión en
su relación con Lennon, quien le dedicó indirectas en sus canciones solistas al
estilo “lo único que has hecho es Yesterday”, estrofa que surge en la
canción How Do You Sleep?. Aunque uno tenga la espalda musical de
McCartney para afrontar estas críticas, la relación con el pasado puede
resultar tormentosa para cualquier persona, sobre todo cuando se tiene que
vivir constantemente bajo la sombra de una de las bandas más grandes de todos
los tiempos.
Para los que no somos fans del cuarteto de Liverpool o de la
trayectoria de sus exmiembros, Man on the run puede regalarnos el descubrir
grandes canciones que de otra forma difícilmente hubiésemos descubierto. En
este punto quiero destacar la canción Mull Of Kintyre, una canción de
estilo folk que nos da un ambiente de comunidad que puede emocionar a más de
una persona al escucharla. Es quizás el ejemplo más claro que tenemos, cuando
en el documental se hace referencia a que McCartney escribe canciones
atemporales que no se pueden encasillar con una época determinada.
Ya hacia el final, se nos relata el momento del asesinato de
Lennon, en la ciudad de Nueva York, y como la noticia fue recibida por el mismo
Paul. A partir de este momento, el líder de Wings decidió incrementar sus
medidas de seguridad, lo que llevó a que la banda ya no saliera de gira,
llevando a lo que sería la separación del grupo, con la salida del guitarrista Denny
Laine en 1981.
Por supuesto, el caso de Paul McCartney no se aplica a las
millones de personas que no poseen su nivel de fama, ni la inmensa fortuna del
músico británico. Seguramente no sea posible replicar este caso si lo que está
en juego es algo tan importante como la forma de subsistir y tener un ingreso
fijo a fin de mes. Sin embargo, Man on the run puede servirnos para ilustrar
que, ante ciertas situaciones, es posible construir algo nuevo, aun cuando haya
que volver al punto de partida. En palabras del propio Paul: “Dudaba que
fuera posible hacer algo después de los Beatles, pero, en retrospectiva, creo
que logramos cumplir un sueño que parecía imposible. En eso radicó su magia.”
JMR
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