Series y películas

En Californication conocemos a Hank Moody, el seductor y eterno romántico escritor, que se enfrenta a un bloqueo creativo por estar separado de aquellas personas a quienes más ama. Todo esto mientras lleva una vida de excesos constantes con el sexo, las drogas y el alcohol. 

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Existen series que son mucho más que una buena historia, más que un rejunte de chistes con humor ácido, o simplemente una producción que invirtió millones en un elenco de estrellas de Hollywood. Son historias que nos hacen sentir identificados con sus personajes, empatizar en el dolor de sus protagonistas y hasta tener esos momentos de silencio cuando, abstrayéndonos por un segundo de la pantalla, recordamos algún momento de nuestra vida que pareciera verse reflejado en el guion del capítulo que estemos viendo.

Quizás un poco por todo esto (o quizás simplemente porque es una serie buenísima) es que siempre quise volver a ver Californication, creada por el guionista Tom Kapinos, y protagonizada por David Duchovny, que se pone en la piel de Hank Moody, nuestro seductor protagonista. Cuando me enteré de que la serie estaba disponible de forma gratuita en Mercado Play, automáticamente puse “reproducir” en el capítulo uno para empezar el rewatch que hace tanto tiempo tenía ganas de hacer.

Californication nos cuenta la historia de Hank Moody, un escritor frustrado por estar sufriendo un bloqueo creativo que no le permite escribir ni una sola palabra. El bloqueo de Hank parece tener origen en la clara depresión que atraviesa por estar separado de su expareja, Karen (interpretada por Natascha McElhone) con quien tiene una hija de doce años, Becca (Madeleine Martin). A este combo, se agrega el hecho de que la única novela de éxito escrita por Moody, titulada “Dios nos odia a todos”, fue adaptada al cine y convertida en una imbécil comedia romántica llamada “Una pequeña y loca cosa llamada amor”, hecho que nuestro protagonista odia con todo su ser.

En Hank encontramos un seductor de manual: un tipo fachero, con un estilo cínico sumamente atractivo, un humor ácido que sabe siempre decir el comentario picante adecuado en el momento justo, a lo que se suma un conocimiento literario propio del oficio de nuestro protagonista. Toda esta combinación hace que no pierda oportunidad de encamarse con cuanta mujer se cruza por su camino, siendo a veces la serie un desfile de tetas por la pantalla del televisor.

Pero aunque pareciera que nuestro protagonista tiene todo para convertirse en el próximo Charles Bukowski de su generación, nos encontramos en cambio con la sombra de un hombre en permanente duelo por la ruptura con el amor de su vida. Esto lleva a Hank a tener una relación problemática, no solo con cada mujer que se cruza por su camino, sino también con las drogas, el alcohol y el sexo. La serie, aún sin decirlo explícitamente, nos muestra que estas son las vías de escape de Hank cuando tiene que enfrentarse a su realidad.

Creo yo que uno de los puntos más fuertes que tiene Californication es que no trata en ningún momento de mostrarnos una historia en la que todo va a salir bien, por el solo hecho de que Hank Moody es una persona que se hace imposible de odiar. Por el contrario, Californication no tiene miedo de meterse en el barro y mostrarnos la crudeza de la intimidad de un hombre que va en camino a destruir todos los vínculos que intentan ayudarlo cada día a salir del pozo en el que se encuentra. Clara muestra de esto es su ex, quien intenta constantemente apoyarlo para que pueda seguir su camino. También su representante, quien tiene que soportar el rechazo de Hank ante las pocas propuestas de trabajo que puede conseguirle.

Pero si hablamos de vínculos conflictivos, sin duda el primer lugar se lo lleva la relación que tiene con su propia hija. En Becca encontramos a la hija del padre sobrepasado de excesos, que lo único que desea es que sus padres vuelvan a estar juntos. En ella también encontramos a quién esta historia ha tratado de forma más cruel. ¿Qué puede esperarse de una nena de doce años que lo que más quiere es ver felices a sus padres y tener una familia unida?

A primera impresión podría decirse que Californication es más una serie para chabón, aunque eso sería caer en un machismo innecesario. Si podemos decir que es para un público adulto (aunque los adolescentes puedan encontrar contenido mil veces más explícito y violento en las pantallas de sus celulares). Pero la adultez de la serie no pasa solo por la innumerable cantidad de pechos y pezones que se muestran en primer plano, sino en la crudeza de las situaciones por las que nuestro protagonista, el eterno romántico Hank Moody, atraviesa en cada capítulo: enfrentarse a las dificultades de sobrevivir en el mundo de la literatura, soltar el vaso de whisky y las drogas, dejar de usar el sexo casual como una válvula de escape frente al dolor de no estar junto a la mujer de su vida. Todo esto mientras intenta criar a una hija adolescente que le hará saber, tarde o temprano, que el vínculo paternal que mantiene con ella no es a prueba de balas.


JMR